Mostrando entradas con la etiqueta ovejas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ovejas. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de mayo de 2016

¿En qué consiste la domesticación?

La domesticación es uno de esos conceptos que (como la “cultura”, la “conciencia” o el “arte”) para la que hay mil definiciones diferentes. Algunos dicen que es una simbiosis, otros identifican domesticación con domesticidad y consideran domesti-cado a cualquier animal doméstico, los hay para los que domesticar y domar es lo mismo... Para mí, la domesticación es el proceso por el cual el hombre introduce cambios en los seres vivos para hacerlos más productivos que les llevan a resultar inviables en la naturaleza.

Así, por ejemplo, las ovejas tendrían muy complicado pasar un verano sin deshidratarse con sus abrigos de lana (para saber cómo apareció la lana puedes leer “la lana es un invento humano”) que, para colmo, se irían enganchando en todos los arbustos que se cruzaran. Las vacas, con sus enormes ubres y su lactancia perpetua (que se llevaría buena parte de los nutrientes que comiesen), serían otras que lo pasarían bastante mal en libertad. Eso por no hablar de los perros, con su incapacidad para madurar (ver “Los perros abandonados”) y las formas cada vez más extremas que adoptan las razas. Aunque, para formas incompatibles con la naturaleza, las de los cerdos, cuyos volúmenes corporales en edad adulta llegan a tales niveles que muchos son totalmente incapaces de andar.

En el otro lado se situarían los gatos y los caballos que, salvo algunas razas muy raras como los gatos esfinge (carecer de pelo no es lo mejor para pasar el invierno), se diferencian poco de sus primos salvajes.

martes, 10 de febrero de 2015

La lana es un invento humano

Aunque ahora nos parezca lo más normal del mundo ver a las ovejas con su densa lana blandita y espon-josa, lo cierto es que no siempre fue así. Como se ha comprobado en yacimientos arqueológicos, las pri-meras ovejas domésticas estaban cubiertas fundamentalmente de pelo, lo que hace suponer que se pare-cerían más a las cabras actuales y que su explotación original se debía a la carne o la leche.

La lana aparecía en las ovejas, pero en una cantidad muy pequeña. Sin embargo a base de seleccionar y cruzar los ejemplares más adecuados, las ovejas lanudas fueron apareciendo durante el Neolítico en Oriente Medio y luego se introdujeron en Europa (sobre el 4000 a.C.). La selección ha seguido dándose a lo largo de la historia, buscando una mayor producción de lana y una mejor calidad del tejido, hasta conseguir las variedades que conocemos hoy en día.