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martes, 19 de mayo de 2015

No existe ningún animal llamado “pantera negra”

Esta es otra de esas cosas que, al igual que la supuesta ceguera de los murciélagos, tenemos tan metidas en la cabeza que nos parece imposible que no puedan ser ciertas. Pero por mucho que nos cueste creerlo, no existe ninguna especie animal que se llame “pantera negra”. Sé que las han visto en un sinfín de documentales, películas y camisetas de grupos de rock. Pero, en realidad, no existen las panteras negras. Ni las negras, ni las rosas, ni las amarillas, ni de ningún tipo. El término “pantera” proviene del griego y significaba “fiera”, por lo que se ha usado para definir a todos los grandes felinos y dar nombre al género que les engloba (por eso el nombre científico del león es Panthera leo). Pero el único animal que tiene el honor de llevar el nombre de pantera, es la pantera nebulosa.

Entonces ¿qué era Bagheera? Pues la simpática pantera negra de “El libro de la Selva” que ayudaba a Mowgli a sobrevivir en la jugla no era otra cosa que un leopardo negro. Porque eso es lo que son las panteras negras. Y eso no es lo peor, sino que “pantera negra” ni siquiera es la denominación que recibe una especie de color negro, ¡sino 2! Porque a los jaguares negros también se les llama panteras negras.

El color se lo da un causa genética inversa al leucismo (del que ya hablé en relación al color de los osos polares) que se llama melanismo. Los animales que lo presentan se distinguen por su piel, pelaje o plumas de color oscuro (normalmente negro) por un exceso de pigmentos (melanina). Los jaguares y leopardos no son las únicas especies animales en las que se manifiesta el melanismo, también se puede observar en animales de color oscuro y en aquellos en los que suelen aparecer individuos de colores variables (como perros, gatos, ratas, jerbos, hamsters, ratones, conejos, caballos...), aunque puede afectar a casi cualquier especie.

Por cierto que, igual que hay panteras negras, también existen las panteras blancas cuando jaguares y leopardos se ven afectados por leucismo.

martes, 24 de marzo de 2015

Los osos polares no son albinos

El albinismo es un síndrome genético que causa que el cuerpo sea incapaz de producir melanina, el pigmento que sirve a los animales como protección frente a los rayos solares y que les da color (también hace que nos pongamos morenos). Al no tener melanina, los albinos nacen con la piel muy clara, se queman con extrema facilidad y su pelo tiene un característico color blanco. Pero, a pesar de lo que se suele creer, esto no significa que todos los animales blancos sean albinos. Los osos polares, desde luego, no lo son.

En su caso, el color de su pelaje se debe a una causa genética llamada leucismo que hace que los niveles de melanina sean muy bajos en el pelaje, pero no afecta al resto del organismo. Por eso los osos polares tienen partes de su cuerpo (como la nariz y los ojos) de color negro y no tienen problemas con el sol.

El leucismo también puede observarse en animales como los zorros árticos, las panteras nebulosas, los tigres blancos y en especies en las que sea habitual que nazcan individuos de color blanco (como perros, gatos, ratas, jerbos, hamsters, ratones, conejos, caballos...).

Pero que nadie piense que una cosa quita a la otra porque en las especies leucísticas también pueden aparecer animales albinos. Serían igual de blancos pero carecerían de cualquier tipo de mancha oscura, sus ojos serían rojos (muy típico en roedores y conejos) o muy claros y las partes expuestas de su piel (nariz, labios, contorno de los ojos...) serían de un tono rosáceo pálido.